sábado, 7 de julio de 2012


Los servicios públicos en concesión
Por EUSTORGIO CARO SIERRA
Siempre se ha considerado que la concesión de los servicios públicos da por resultado la mejoría en la prestación de éstos, pero hay veces en que el concesionario escogido no tiene las capacidades para llevar a cabo la tarea a la que accedió, no tiene la solvencia económica necesaria para implementar las obras iniciales, o, en muy pocos casos, entró al negocio pensando sólo en llenar sus arcas.
Tenemos actualmente en el Departamento varias concesiones para desarrollar estas labores, una de las cuales la implementaron Cereté, San Carlos, Ciénaga de Oro y Sahagún este año. No se sabe por qué, pero hasta la fecha la concesión no ha dado pie con bola. En Cereté sólo se ha dedicado a hacer aumentos en las facturas del servicio de agua, ya parece que van en más de un 50 por ciento, sin que hasta la fecha se haya mejorado en lo más mínimo el suministro, todavía llegan sucias las poquitas gotas que reciben algunos sitios de la ciudad. En Sahagún instalaron una tubería de asbesto-cemento que habían desenterrado en Cereté, bajo la protesta de las autoridades y de toda la ciudadanía, y posiblemente con la complacencia de la interventoría, si la hay, para después tener que retirarla. Se espera que este costo adicional no vaya a ser cargado a los gastos de mejoramiento de las redes. Las entidades de control de la concesión o la interventoría, si la hay, deberán tener en cuenta esta barbaridad.
Los concesionarios debieron tener en cuenta, cuando presentaron su propuesta, que tenían que mejorar los servicios de los acueductos de cuatro centros urbanos que sufrían de un pésimo servicio, que el acueducto de esos cuatro pueblos dependía, en su mayor parte, de la producción de una maltrecha planta de tratamiento. El mejoramiento de ésta debió ser su principal preocupación, pero ya han pasado muchos meses y todavía no han podido producir un litro de agua en condiciones higiénicas.
La bocatoma en Lara, las tuberías de conducción, los tanques de almacenamiento y demás obras necesarias para el buen funcionamiento del acueducto, están casi en las mismas condiciones en que se encontraban cuando se concedió el contrato. ¿Será que los sufridos pobladores de estos municipios podrán echarse una bañadita con regadera antes del 2010? Que Dios los proteja y les prolongue los inviernos para que puedan recoger agua lluvia.
Pensando en otras cosas, y ya que están terminando la prolongación del canal de la 41, me pregunto: ¿Será que no van a construir el tramo de alcantarillado que va por la margen derecha del canal, que va a servirle a las construcciones que quedan paralelas a esa vía, antes de pavimentar la calzada? Como aquí hacemos todo al revés, posiblemente dentro de uno o dos años, cuando ya la vía esté en plena utilización, la cerrarán para hacer el alcantarillado. ¡Bendita planeación!


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